jueves, 12 de noviembre de 2015

Y resulta que es la educación.

En ninguna ocasión salvo en los años de la II República una región ha llegado a tanto estrés político como en éste final de año. Cataluña, envuelta y cerrada a opinión por unos pocos ha ido siendo minada con clientelismo, mentiras y manipulaciones Algunos pueden no entender la dureza del inicio del artículo, pero me explicaré más adelante.

A lo largo de los años de autonomía en la Presidencia de Cataluña sólo han conocido gobiernos nacionalistas conservadores o progresistas tripartitos nacionalistas. Sea como fuere, sólo han tenido en la Comunidad Autónoma de Cataluña la posibilidad de ser regidos por nacionalismos. Éste hecho, gobierno nacionalistas solamente, ha llevado a una distorsión muy grave de la historia que los alumnos han ido estudiando a lo largo de los años. No es por tanto el peligro de que una generación desconozca las raíces comunes del Reino de España y los españoles, es que han sido ya tres generaciones y vamos a por la cuarta que no les han dejado tener el derecho a conocer las raíces sociales, históricas y políticas que nos unen. Sin duda un regalo en las negociaciones de 1975-1978 que con los primeros años democráticos se consideró un error menor y ahora un fallo del Estado que nos arrastra hacía un intervención estatal más que provocada. 

Entendiendo que la educación es la herramienta mejor y más fuerte de cualquier sociedad, nuestro país cometió un grave error dejando parte de esa gran herramienta en manos de 17 gobiernos autonómicos que en ocasiones, como ocurre en la Comunidad Autónoma catalana, se usa de manera manipulativa para hacer olvidar toda la historia que nos une y para potenciar un sentimiento nacionalista que poco o nada existía en esa región al inicio del Estado de las Autonomías. 

Nadie puede negar que no es sólo el hecho de la competencia en educación, también mucho tiene que ver la pasividad provocada por la ceguera, en ocasiones transitoria de algunos gobiernos de la nación, que en lugar de estructurar leyes educativas que fomentaran la base humanista decidieron apostar sólo por la parte más técnica de la formación y dejaron la materia en historia en manos de las regiones. Un error que se agrava aún más con la "picardía" de los nacionalistas a la hora de elaborar los planes de estudio en historia. La educación, un problema que se ha convertido en un mal endémico en España pasa por una solución clara y contundente: la vuelta de la competencia al Estado y una ley que garantice una base humanista y técnica donde se premie el esfuerzo y el trabajo.

Reconozco que la última reforma educativa iba bien encaminada, pero de nuevo, se descafeinó antes de llegar a buen puerto por, lo que a mi parecer es un delito, el incumplimiento de la norma por parte de algunas Comunidades Autónomas (no sólo de corte nacionalista). Ese problema de incumplimiento normativo es uno de los males emanados por la competencia cedida. Pero ante ese hecho, en vez de endurecer el mensaje y retirar la competencia, nos achantamos y bajamos el nivel. Tanto se ha llegado a bajar el nivel en los últimos años, que el esfuerzo y el trabajo de poco sirve para obtener la titulación. En este país hemos llegado a ver que con cinco asignaturas suspensas han permitido que el alumno aprobase el curso. Sin duda, el problema educativo amen de fomentar el nacionalismo que ha sabido aprovechar la debilidad estatal es el gran agujero de nuestro futuro en estos momentos.

Pero en educación no todo es poner dinero. Y digo esto porque en los últimos años algunos "sabios" se empeñan en decir que lo que falta es dinero en las instituciones educativas. La realidad para mi es que lo que hace falta es elevar todos los niveles. Debemos elevar el nivel de los alumnos pero para conseguir eso, hay que elevar el nivel del profesorado. Todos nos llevamos las manos a la cabeza cuando se dio a conocer los resultados de un examen en la Comunidad de Madrid en la que, titulados universitarios no conocían que la forma del Gobierno de España es la Monarquía parlamentaria, o que España es un Estado social y democrático de Derecho, o incluso hubo quien ni siquiera sabía que en España había una monarquía. Errores, fallos y una preparación cada vez más cuestionada hace que sea necesario que el planteamiento de futuro para España pase por una reforma trasversal e integral de la educación.

No quiero que se malinterpreten mis líneas, pues no defiendo el recorte presupuestario en educación, no ataco al profesorado pero sí que critico la tibieza de las leyes educación de los últimos 35 años. Error fue que esa competencia pasara a las autonomías, grave error no imponer un programa humanista igual a todos los alumnos y fracaso es lo que ahora nos encontramos.

Mientras no seamos capaces de ver que el problema de integración territorial pasa por una educación igual para todos. Mientras no entendamos que todos los españoles somos iguales ante las mismas leyes. Mientras no fomentemos la competitividad entre los centros educativos. Mientras no seamos capaces de darle a los padres y madres la libertad de lección del centro. Mientras no aunemos fuerzas para garantizar las mismas oportunidades a cada uno de nuestro ciudadanos. Y mientras no seamos capaces de saber que cada niño o niña, cada estudiante son y deben ser iguales este país seguirá sufriendo graves crisis económicas, sociales e institucionales como en la actualidad.


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