lunes, 9 de noviembre de 2015

OTRO 9-N SIN NADA QUE CELEBRAR

El año pasado escribí tres párrafos sobre la reunificación de Alemania y el inicio del Proceso de la Unión Europea. Un pensamiento nocturno que ahora merece opinión. Lo escribí haciendo referencia al intento de "Golpe a la democracia y al pueblo español" por parte de unas personas que intentan imponer su pensamiento al resto del pueblo.

Hace 26 años, la caída del Muro de Berlín abrió las puertas de la actual Europa. La libertad de pasearse de los alemanes sin percatarse de las antiguas fronteras impuestas por la izquierda comunista y totalitaria de la URSS con un muro de hormigón, dió pié a que esa ausencia de fronteras, esa unión de los pueblos que comparten una tradición, una historia y unas raíces fuera el germen de la actual Unión Europea.

A lo largo de los 26 años que Europa está sin ese "muro de la vergüenza" hemos conseguido ver crecer la economía, los derechos, las libertades... hemos avanzado en la integración y hemos sido una gran potencia en educación, cultura, industria, investigación y en política internacional. Convirtiendo a la Unión en un factor de estabilización en el mapa geopolítico de nuestro planeta. 

La Unión hace la fuerza. Con varias crisis en su historia los europeos hemos roto casi todas las barreras. Podemos ir, sin parar en ni una sola frontera desde Faro a Tallín; participar en proyectos con compañeros de cualquier profesión de cualquier país, enviar o comparar cualquier mercancía de productos fabricados en la Unión... sin duda la eliminación de fronteras ha sido un logro de todos y para poder disfrutarlos todos.

Pero no todas las personas tienen un raciocinio correcto. A día de hoy, las minorías intentan imponer su criterio. Algunos nacionalistas, que parecen empeñados en salir de la Unión Europea y de cualquier institución internacional, están haciendo de un 9-N que debería ser para la celebración y el recuerdo, un 9-N para la denuncia y la actuación jurídica del Estado. Un 9-N que debería ser un día para celebrar la unión del pueblo europeo y el germen de la política comunitaria europea, en una parte de nuestro reino, unos cuántos deciden que eso no les gusta. Unos cuántos políticos, con mentiras y manipulaciones, ponen en un brete grave a más de seis millones de ciudadanos. Para muchos una cortina de humo que se les ha ido de la mano, intentando tapar la corrupción. Para otros, una huida sin precedentes por la nefasta gestión de los últimos tres gobiernos de la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Sea como sea. Una locura sin pies ni cabeza que sólo puede dar lugar a la aplicación de la ley. Todos los ciudadanos estamos sometidos a la ley. Los políticos de la Comunidad Autónoma de Cataluña, que es parte del Reino de España, también. El imperio de la ley es igual a todos y el concepto de España, como nación, como reino, como país, como Estado social y democrático de Derecho ni es cuestionable, ni discutible, ni mucho menos discutido.

Llevamos dos años que las efemérides del 9 de noviembre, una celebración de libertad y unidad, no podemos celebrarla los demócratas españoles por culpa de unos individuos radicales que se empeñan, ya no sólo en saltarse la ley, también en crear muros entre catalanes, españoles y europeos.

Quede claro que esta corriente nacionalista, ni puede romper lo que es España ni puede saltarse la ley y aún menos dar un golpe de Estado contra la SOBERANÍA NACIOAL que reside en todos y cada uno de los españoles.




ARTÍCULO DEL AÑO PASADO (RESEÑAS)


Hace 25 años la caída del muro de Berlín reunificó Alemania y comenzó la unificación económica, política y social de todos los Europeos. Hace 25 años se sembró la semilla que germinaría en la erradicación de las fronteras entre europeos y conseguir el derecho de libre circulación.


Hoy #9N los muros se intentan levantar de nuevo, pero ésta vez en #Cataluña. Se empeñan algunos dirigentes en dejar fuera de Europa a los ciudadanos catalanes; ciudadanos que son españoles y por eso y sólo por eso son también europeos.


Día triste para la democracia y la libertad pues hoy en Cataluña están mancillando su nombre y su significado. No hay libertad, no hay justicia, no hay democracia, no hay pluralidad y no hay igualdad sin Estado de Derecho, sin cumplimiento de la ley.

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