lunes, 20 de mayo de 2013

30 Años no son nada


En 1983 empezaba a caminar la Comunidad Autónoma de Extremadura. Un tierra áspera y dura trabajada con mucho ahínco por grandes personas entraba a formar parte de la España de las autonomías. Tres décadas de trabajo dan para mucho.

En estos años que somos Comunidad Autónoma, hemos vivido grandes momentos, la designación de Cáceres como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, la creación del parque natural del Tajo Internacional, el turismo y la cultura arraigada en el toro en la Ciudad de Coria, la belleza del resurgir primaveral en la Vera, la inauguración del Museo Nacional de Arte Romano, la declaración de Patrimonio de la Humanidad del Conjunto Arqueológico Romano en Mérida, la mayor muestra y más reconocida Feria del Queso de Trujillo y mil cosas más que han dado a nuestra tierra la imagen de historia, belleza, patrimonio y prosperidad.

El mundo rural que durante este periodo ha estado siempre presente ha sabido ir diversificándose, aún queda por hacer, pero es digno reconocer que en estas tres décadas el turismo rural ha sido una gran salida laboral y una ventana abierta para enseñar nuestra bella tierra. El poder dormir en lugares en la Sierra de Gata, en San Martín de Trevejo y tener la suerte de ver cómo la nieve blanquea su castillo… el poder caminar por las rutas que van a parar a la casa de nuestra Patrona, la Santísima Virgen de Guadalupe. El cabalgar por las rutas de los Íbores-La Jara, las Villuercas… El hacer ese camino y poder parar a contemplar los vestigios más antiguos de los extremeños en Aldeacentenera en el “Castro de la Coraja” son sólo algunas de las maravillas que se han potenciado en este periodo autonómico.

No entraré a evaluar lo que la política nos ha dejado en estos años, no entro a debatir hoy, en este artículo lo bueno o lo malo de unos gobiernos y otros. Pero sí mi reconocimiento a todos ellos, pues fueron elegidos por el pueblo. Mi reconocimiento y consideración a los poderes políticos de Extremadura durante estos años.

Desde 1983 muchos de nuestros paisanos han caminado fuera de nuestra tierra. Han tenido que irse a buscar trabajo a otras Comunidades Autónomas del Reino de España como con la Comunidad Autónoma de Cataluña, de Madrid, de Euskadi o de Galicia. Muchos jóvenes se fueron y han vuelto siendo todavía jóvenes y no tan jóvenes. Hemos impregnado con nuestro trabajo las regiones más ricas de nuestro país y hemos demostrado que con las herramientas necesarias somos grandes trabajadores. Pero no sólo tenemos nuestro trabajo reconocido dentro de España, en Europa, en Latinoamérica, en Estados Unidos de América también estamos presentes. Es raro el país que no dispone de un grupo de extremeños y que gracias a ellos, nuestra región crece en muchas ocasiones en turismo.

Creo que debemos sentirnos orgullosos de ser extremeños, muy orgulloso de hecho. Recordemos que somos los hijos de grandes hombres y mujeres como Francisco de Orellana, Hernando de Soto, Pedro de Valdivia, Vasco Nuñez de Balboa, Hernán Cortés, Francsico Pizarro, Manuel Godoy, José de Espronceda, José María Gabriel y Galán, Dulce Chacón, Francisco de Zurbarán, Florinda Chico, Luis Pastor, Azucar Moreno, San Pedro de Alcántara… y muchos otros que seguro que conocemos.

No voy a decir más por hoy, pero creo que debemos estar felices y decir que no decidí nacer extremeños, es que fue la “Diosa Fortuna” la que me hizo nacer en Extremadura.



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