domingo, 15 de octubre de 2017

No señores, no. No son las elecciones la solución.

Cansado de escuchar el continuo discurso "se aplica el 155 y se convo
can elecciones en Cataluña". Por ahí no pasa la solución. Esta propuesta tan bajista en nivel como en ingenio es sólo y exclusivamente la cuenta de la lechera de los "salvadores de la patria". Un error de planteamiento que puede dar a un error que la sociedad no pueda perdonar.
Mientras PSOE y C's siguen con ese discurso el nacionalismo al que le debemos dar las gracias por ser un lastre al crecimiento económico y a la creación de empleo empieza a organizar el día después del 155. Todos los sondeos vaticinan el final de la hegemonía de la antigua Convergencia. De eso ya poca duda hay. De lo que sí que hay duda es de que el PSOE, el PP o C's puedan romper el techo electoral necesario para un cambio en Cataluña. Por ahora, y siempre según los sondeos, si se aplicará el 155 y se convocarán elecciones en menos de tres meses la ERC y la CUP podrían obtener mayoría, sin necesidad tan siquiera del PdeCat. Por lo tanto a los que van de salvadores y a los que, hasta hace dos días negaban el 155, les pregunto: ¿Habéis pensado que pasaría si la mayoría del Parlamento Autonómico nacido después de la aplicación del 155 fuera de ERC y la CUP?
He defendido la legalidad, la necesaria toma en consideración de una reforma constitucional que brinde las competencias transversales al Estado, que se obligue a una segunda descentralización donde las Diputaciones y Ayuntamientos sean más competentes, más cercanas y sobre todo, sean más eficientes. Cataluña nos pone ahora en bandeja la posibilidad de empezar a arreglar los problemas. Una oportunidad que no debemos desaprovechar.
Es necesario que Cataluña sea gobernada con la ley, la eficacia y el respeto institucional que garantiza nuestra Constitución. Quizá, y buscando que empecemos a luchar por el principio de igualdad, tan denostado en nuestra nación, sea la prioridad. Igualdad ante la enseñanza, igualdad ante el pago de impuestos, igualdad ante las oportunidades laborales públicas, igualdad ante la ley, igualdad ante los servicios sanitarios... Igualdad, al fin y al cabo, igualdad.
Creo, y así lo afirmo y lo defiendo, que el gobierno después de iniciar el trámite del artículo 155 debe solicitar al Senado la disolución del Parlamento Autonómico de Cataluña y el cierre inmediato del ejecutivo autonómico. Solicitar por lo tanto que el poder legislativo recaiga sobre el Senado como cámara de representación territorial para seguir con el cuerpo legislativo en la Comunidad Autónoma de  Cataluña y el nombramiento de un gobierno interino para los próximos doce meses que desmonte desde dentro la maquinaria secesionista. Tras esos doce meses, convocar elecciones al Paramento Autonómico con el fin de elaborar un nuevo Estatuto Autonómico que coja las líneas principales de la posible reforma constitucional. Así, con la calma precisa, con un plan elaborado y evitando caer en esa tentación tan ridícula de los cálculos electorales es como podemos solucionar el problema. Lo otro, el parche de dos centímetros, solo servirá para acrecentar una herida que ya lleva más de medio metro abierta.

miércoles, 11 de octubre de 2017

A la espera de la respuesta

No señores, no. No se puede negociar con la soberanía de todos los españoles.
El chantaje que hoy ha llegado a su punto caliente más alto por parte de la huida hacia delante del Presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña no puede recibir una respuesta templada. Necesita hielo. Enfriar los aires que la ilegalidad ha calentado a fuego muy lento. Es momento que la dureza de la Ley, del Estado de Derecho y de todas las instituciones resuene con tal firmeza que se acabe con este intento de usurpación a la soberanía de todos los españoles.
Pensar en un diálogo, en una mediación eclesiástica o internacional es simplemente un insulto a la inteligencia de todos y cada uno de los españoles. La hoja de ruta de los golpistas pasa por la división de los demócratas. Y por desgracia, el buenísimo de la izquierda y el abandono de los principios de igualdad, justicia, libertad y pluralidad está haciendo que la unión este casi resquebrajada. El miedo a dar una imagen de unidad, el estar en continuo en una política de nivel tan bajo y el pánico que el discurso de la izquierda se lo lleven aquellos que alaban "repúblicas bananeras" esta dejando a todos los votantes de centro izquierda y socialdemócratas bajo un paraguas naranja como única opción. Las dos aguas en las que si, pero no y no pero sí están a punto de costarle al principal partido de la oposición parte de su imagen como partido de Estado.
El chantaje al que nos quieren someter es simplemente contestado con paciencia, política de Estado, Ley y justicia. La trampa hecha por los nacionalistas al hablar de  mediación será contestada con una frase que todos deberíamos grabarnos: "si quieren negociar que vuelvan a la legalidad". Y es más, añadiría una coletilla a este mantra lo siguiente: "renuncien a sus locuras independentistas, renuncien a cualquier mediación, asuman las consecuencias penales de sus actos, pidan disculpas por romper en dos a la sociedad y empecemos a dialogar, pero no sobre aniquilar la soberanía. Hablemos de cómo mejorar la vida de los catalanes".
En unas horas veremos la respuesta que el Gobierno, reunido en Consejo de Ministros extraordinaria, dará al mayor acto incívico, desleal y peligroso al que nos hemos enfrentado en nuestra democracia. Los más reaccionarios piden, y ya van por el enésimo día que lo piden, se aplique el 155 y se convoquen elecciones. Ante esa postura que hubiera provocado hacerlo días anteriores el victimismo que tanto buscaban los golpistas parece esconderse las ganas de mejorar los resultados electorales más que la defensa de la legalidad. Están un segundo grupo que pedirán una mesa donde aniquilar la igualdad de los españoles, pues piden a fin de cuenta, poner a un mayor nivel a la Comunidad Autónoma de Cataluña frente a las demás. Esa mesa traería, no una negociación, más bien una claudicación a nuestros principios generales constitucionales. Y por último, estamos aquellos que esperamos que mañana se haga lo que, en mi punto de vista, habría que hacer: apercibimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña, elevar consulta al Consejo de Estado, presentar una denuncia en los tribunales y solicitar a la Fiscalía General del Estado que proceda ante un delito de sedición y pedir al Senado que desarrolle de manera urgente un procedimiento que desarrolle la forma por el que activar el artículo 155. Dar 48 horas a una respuesta dentro de la legalidad al Parlamento autonómico catalán y al Gobierno regional en cuestión y en la hora 49 proceder a pedir al Senado la aplicación del 155. Cuidar las formas, los tiempos y la contundencia necesaria.
Esta guerra política se ganará con el sentido común, no con actitudes reaccionarias que es, al fin y al cabo, lo que buscan los golpistas. Y tampoco se ganará haciendo caso a las peticiones de negociaciones y mediaciones que garanticen la hoja de ruta de los golpistas. Esta batalla se ganará con el sentido común, con la ley y con una medición de tiempos muy cuidada.

martes, 10 de octubre de 2017

Del oportunismo al desierto.

En cualquier pelea, cualquier bronca o disputa la parte que ve cómo va a perder, cómo pierde la razón o sencillamente cómo va a fracasar pide una cosa: NEGOCIAR.

En las últimas horas la petición de "negociación" se repite por muchos sectores. Sobretodo por parte de la izquierda española que se ha quedado en dos aguas y ahora se ve incapaz de nadar a favor de ninguna de las dos corrientes y teme que por un lado o por el otro terminen ahogados.

La sorprendente falta de altura de miras del principal partido de la oposición intentando ser el "niño agradable" que a todos gusta ha terminado por quemarles. Que, del discurso de apoyo al Estado de Derecho, la defensa de la Constitución y la colaboración con el ejecutivo pasaran a cuestionar la judicialización del intento de Golpe de Estado, a ponerse bajo el paraguas de las ideas infundadas de "nación de naciones" y de reformas federalistas o, y aún más grave, caer en la trampa nacionalista de achacar a la "supuesta" violencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a las directrices del ejecutivo central. Un error que, y dando gracias, no consiguió romper la unidad de apoyo a todos y cada uno de los miembros de la Policía y la Guardia Civil. Tras una breve revuelta interna, tras salidas en la prensa de los mayores pesos históricos de su propio partido y tras un pequeño conato de rebelión de sus barones autonómicos el partido, que se supone representa la alternativa de gobierno, volvió al lado del ejecutivo y de los defensores de la ley.

El periplo de la izquierda en España con el tema que nos afecta a todos en estos días tiene muchas opciones de alargarse cual peregrinar en el desierto y sin agua para su actual líder. La idea de negociar y hacer política con aquellos que han intentado dar un Golpe de Estado es tan macabra que hasta el propio Alfonso Guerra en una entrevista dijo con claridad la línea lógica que se debería tomar. Mandó un mensaje claro a todos los amantes del "buenismo" político al asegurar que " en Cataluña hay un golpe de Estado y hay que actuar contra ellos, no se puede negociar con golpistas". Muchos de los líderes regionales, alarmados por la deriva de su líder, han ido relatando un discurso cada vez más duro contra los independentistas. Un discurso que ha tardado en asumir su líder nacional. Pero en ese caminar del desierto, dar por cierto las informaciones y, peor aún, las desinformaciones sobre lo que iba aconteciendo el domingo durante las primeras horas del referéndum fallido cuando, un gobierno que esta fuera de la ley, empezada a dar cifras de centenares de heridos por medio de la violencia del Estado demostró que el oportunismo es la señal de identidad de la política de izquierda en España. A lo largo de los días siguientes hizo público que había pedido explicaciones al ejecutivo, llegó a decir que existió un exceso de violencia dando por buenas las acusaciones de los principales líderes del golpe de Estado. Abandonó su apoyo a la Policía Nacional y al benemérito cuerpo de la Guardia Civil por conseguir una imagen ficticia de pacifista. Con esa imagen que tanto buscaba lo único que ha conseguido es que se vea a un persona que jamás será capaz de gestionar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de Estado. 

En política,en tanto y cuanto se trata de política de Estado y aún más cuando se habla de un conflicto político que ha derivado en delitos tipificados, se pueden conseguir triunfos con buena suerte y una foto o con un trabajo estudiado al milímetro. En esta ocasión debo decir que por parte de la cuarta fuerza política de nuestra nación la fotografía, la dureza de un buen discurso y la imagen de una defensa a ultranza del "statu quo" le ha llevado a un triunfo mediático más que bien merecido. Pero. Y quiero remarcar. Pero la finura del trabajo que desde el Gobierno central, la Fiscalía, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, la magistratura y el Tribunal Constitucional han realizado desde hace meses es sencillamente brillante. Sin dejarse llevar por la corriente de la calentura se frenó el referéndum. Sin entrar en las provocaciones se les animó a los golpistas a volver a la senda democrática para hablar de política seria. Sin liarse en posturas conflictivas fueron desarticulando la red de internacionalización. Sin morder el anzuelo de la crispación y la ruptura de la unidad de los demócratas la senda la siguieron dictando. Y lo más difícil de conseguir, que el trabajo que se ha hecho durante tanto tiempo se ve con claridad y el reconocimiento al mismo empieza a llegar. La política de Estado no puede ser la política reaccionaria, vengativa o simplemente oportunista. La política de Estado no funciona así. La política de Estado funciona exactamente como estamos viendo en estos momentos que se esta haciendo. Podría hablar de la gestión del Ministerio de Exteriores, cuya labor de desmontar la "gran mentira" de "los países catalanes" detrás de nuestras frontera ha sido impecable. Podría hablar de cómo el Ministerio de Hacienda bloqueó las partidas presupuestas al más mínimo atisbo de desvío de dinero público. Podría hablar del trabajo de "pico y pala" para ganarse a los mercado que el Ministerio de Economía ha llevado a cabo. Podría también decir que la tranquilidad en los mensajes y en la dirección del Ministerio de Defensa han sido garantía de ver a un ejercito fuera de la contienda política cuando incluso, han intentado provocarles. Podría decir, y creo que es más que merecido, que la gestión de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado ha sido adecuada. Podría ver cómo en cada rama del ejecutivo y en la fiscalía se ha plantado cara. Sin lugar a dudas y como se puede ver, la coordinación de todo un gobierno es lo que ahora da resultados. El capitanear con la razón y sobre todo el saber por dónde hay que llevar a cabo las acciones política es lo que a día de hoy nos ha garantizado el triunfo de la democracia española tal y como la conocemos hasta ahora.

Frente al buen hacer. Frente a quien logra un buen discurso acompañado de una buena imagen. Frente a los que han intentado saquear la soberanía nacional sólo quedaba una cosa: la política en minúscula. Aquella que sólo intenta mostrarse duro, pero no mucho. La política de decir lo que es una cosas para unos, y la contraria para otros. LA política del oportunismo, la que hace que ayer te retire el apoyo, hoy el pueblo clame unidad, y mañana vuelvo a decirte que te doy mi apoyo, no porque crea en lo que hago, sino porque es lo que "oportunamente" es más rentable electoralmente hablando. En definitiva, que frente al triunfo, la derrota. Que frente a los intereses generales del Estado y de los españoles se interpusieron los intereses electorales. Y a esos, a los que han intentado ser juez y parte aún les queda mucho camino que recorrer por el desierto que ellos mismos se han empeñado en surcar en soledad.